Ha hecho varios cameos como actriz en teatro y algunas colaboraciones en televisión siempre en tono humorístico.
Saltó a la fama con el programa dirigido por Quequé "ESTAS NO SON LAS NOTICIAS" caracterizada por la copresentadora con el record del mundo en improvisación.
Actualmente protagoniza un pequeño espacio en el programa de BUENAFUENTE.
¿Cuándo te despierta curiosidad la profesión de actriz?
Pues tendría unos trece años, y en el colegio tenía una compañera, Alexandra, hija de Ángel Gutiérrez, del teatro de Cámara de Madrid. Solíamos ir siempre a ver las obras que hacían, y nos colábamos después en los camerinos y entre cajas a cotillear con los actores. Ahí me planteé por primera vez hacer un curso de interpretación…
Y mis padres no daban crédito, los pobres. Les propuse invertir el dinero que me dieron por mi comunión en un taller de actores, y me pusieron cara de póquer ambos, la verdad.
Ahora están encantados, pero en su momento pusieron esa cara que saben poner tan bien los padres de: pero tú a quién has salido?
¿Cómo fue tu primer casting?
Uy, no recuerdo el primero. Sí puedo decir que he metido la gamba en unos cuantos.
He dicho tacos en castings de infantiles, he aparecido disfrazada en más de uno sin previo aviso… En uno para un musical empecé dando un alarido atroz. Pero mucho. Me pararon amablemente y charlamos un rato. Con tal de que no cantase más, me dieron diez minutos de palique.
En otro me incluyeron en un grupo de bailarinas (nunca sabré por qué) y cuando vieron mis dotes para el baile, el coreógrafo me puso en jarras y me dijo: bueno, tú quédate así todo el rato.
Muy triste. En el momento, te quieres morir, pero los castings suelen generar buenas anécdotas para unas cañas.
¿Trabajarías haciendo otras tareas con el mismo entusiasmo?
Sí, claro. No creo que pudiese hacer mucho tiempo algo que no me apasionara. Si hay una cosa que adoro de mi trabajo es que lo adoro.
¿Cómo te preparas los personajes que has interpretado? ¿Aplicas algún método?
Cada trabajo tiene su complicación, pero eso es lo divertido.
Un director con el que trabajé nos pedía siempre que sustituyéramos la palabra difícil por la palabra apasionante. Daba muy buen resultado. Cuando nos bloqueábamos, decíamos: "Uf, es que esto es muy… Apasionante!" Funcionaba, en serio.
Normalmente intento buscar referentes, gente que conozca bien que me recuerde en algo al personaje que voy a interpretar. Cojo prestadas cosas para construir el carácter que busco.
También me ayudan mucho los comportamientos físicos: tics, muletillas al hablar, o simplemente buscar cómo se sientan, cómo se peinan, o si tienen alguna afición.
¿Cómo piensa un humorista que trabaja a diario?
Pues la calle es una fuente inmensa de inspiración.
Hay que tener los ojos bien abiertos, hay gags y números en potencia por todas partes.
La gente es muchísimo más graciosa de lo que registra, todo el tiempo suceden cosas muy divertidas a tu alrededor. Hay que andar atento, y con una libreta en el bolso.
¿Tienes el mismo estilo humorístico delante de las cámaras y en tu día a día?
No necesariamente. Cada programa, o cada espectáculo de teatro tiene su propio tono.
También tienes que saber quién te está viendo, ser consciente de cuántas barreras te puedes saltar, hasta dónde te puedes meter… aunque sea para no hacer ni caso y pasarte.
Trabajar en televisión exige mucho de una. ¿Echas de menos alguna actividad que hacías antes de salir en antena?
No te creas. Yo creo que la tele es muy agradecida: te da mucho a cambio de muy poquito.
Además, yo soy bastante inquieta y en cuanto salgo de grabar me meto en todos los fregaos que puedo. Teatro sobre todo.
Es mi debilidad, me gusta mucho ver las caras de la gente, tenerlos cerquita.
¿Cómo sería un programa tuyo? (Temas, estructura... en el caso que quisieras especificar.)
Pues no te sé decir. Llevar un programa es mucha responsabilidad. Jugar de comparsa siempre es muy divertido, el eterno secundario agradecido.
Si va bien, te llevas la ovación. Si va mal, se la carga el jefe.
El humor, como cualquier arte, nos valen para exorcizar diablos, para gritar o mostrar de otro modo aquello que fue injusto o nos vino porque sí. Pero ante todo, porque no nos aguantamos.
¿Es este tu caso? ¿Concibes el arte como lo acabo de contar?
Uy, el arte. Casi nada.
Supongo que para hacer algo realmente interesante se tienen que dar dos cosas. Que necesites expresarlo es una. Y que le importe a alguien es otra.
Creo que el arte surge de un equilibrio entre las dos. Es tan innecesario un artista desapasionado, que olvida para qué, como uno ensimismado, que desprecia para quién.
¿El buen humor se aprende o se nace con ello?
Las dos. El sentido del humor es un músculo que se entrena, como todo.
Es una práctica muy necesaria. Para poder reírse hay que tomar perspectiva, y de pronto resulta que casi nada es para tanto. O sí.
¿Cuál es tu filosofía de vida?
Tan pronto como me invento una, me la paso por el forro esa misma tarde.
No me salen muy bien las fórmulas, improviso bastante.
La única que siempre he seguido es leer la menor cantidad de libros de autoayuda posible.
ENTREVISTA POR NURIA SANTOS
FOTOGRAFÍA EXTRAIDA DE EL PAIS























































































1 comentarios:
Felicitaros a las dos.
Como siempre una entrevista de lo más atractiva!
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