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lunes, 2 de marzo de 2009

JUAN MIGUEL REDONDO


"ENSEÑAR,
SIEMPRE TE PRODUCE LA SENSACIÓN POSITIVA DE TRANSMITIR
Y
COMUNICAR EXPERIENCIA."


Dr Juan Miguel Rodondo


*Licenciado en Bioquímica en 1982.

*Doctorado en Ciencias en 1987.

*De 1995 hasta hoy dirige su propio laboratorio.

*Desde 2001 ocupa el puesto de Profesor Investigador Senior en el Departamento de Biología Vascular e Inflamación en el CNIC (Centro Nacional de Investigaciones Cardiovasculares).


Desarrolló e inició su labor centrado en el área de Inmunología en el Centro de Biología Molecular Severo Ochoa (CBMSO).
Más tarde, dirigiendo ya su laboratorio extendió sus conocimientos de la regulación transcripcional en procesos de activación endotelial, angiogénesis e inflamación.
Forma gran parte de los avances en enfermedades crónicas inflamatorias, hipertrofia cardiaca y retinopatías isquémicas.


¿A qué ritmo avanzan las investigaciones?
¿Y sus aplicaciones?

¿Cómo piensa un científico?

Nos adentramos en el mundo de la Ciencia Cardiovascular de la mano del Dr Juan Miguel Redondo.





¿Por qué te interesó estudiar especialmente aquellas enfermedades relacionadas con el corazón?

La mayoría de los científicos, tenemos la suerte de apasionarnos con múltiples líneas de investigación y diferentes abordajes, es decir, somos bastante versátiles y disfrutamos con la ciencia estudiando cualquier problema interesante que podamos abordar.
Quizás, cuando un científico inicia su carrera, recién acabada la licenciatura y empezando la tesis doctoral, tiene unos intereses mucho más específicos, más concretos.
Es frecuente encontrar personas que quieren centrar su trabajo de investigación en cáncer, inmunología, neurociencias etc.
Inicialmente, por alguna razón, resulta más estimulante un área que otra, pero con el transcurso del tiempo, yo diría que el científico se caracteriza sobre todo por su versatilidad.

En mis inicios, me gustaba particularmente la inmunología, y mi formación inicial fue la de inmunólogo. Cuando hice mi tesis doctoral en el Centro de Biología Molecular Severo Ochoa, o mis estancias posdoctorales fuera de España, los problemas que me apasionaban no estaban relacionados con los que ahora lo hacen.

Más adelante, por el tipo de abordajes que realizaba y por el ambiente científico, fui derivando mi trabajo hacia enfermedades relacionadas con el sistema cardiovascular.
Para mí es importante el hecho de que estas patologías sean la mayor causa de mortalidad en el mundo desarrollado, además, encuentro apasionantes los mecanismos que están detrás de las disfunciones que causan la patología cardiovascular. Uno, además del interés intrínseco que pueda tener por su trabajo, también piensa que investigar en este área puede dar resultados que incidan favorablemente en problemas socio-sanitarios de tanta magnitud, lo cual, es un doble aliciente.



¿Qué estudias específicamente?
En mi laboratorio empleamos abordajes que son técnicamente muy diversos; ejercemos por un lado una investigación muy básica, estructural y bioquímica; otra con un componente más celular, relacionado con procesos y mecanismos de transducción; y por último, una investigación centrada en modelos de enfermedad en animales.
De forma resumida, investigamos los mecanismos por los que la célula transmite señales procedentes de estímulos extracelulares hacia el núcleo celular, y cómo en el núcleo se producen los procesos que encienden o apagan genes en respuesta a tales estímulos extracelulares.
Estos cambios en los programas de expresión génica son los que finalmente regulan los procesos de diferenciación, funciones celulares o procesos patogénicos en órganos y sistemas.


Existen diferentes cascadas o rutas de transducción de señales desde la membrana hasta el núcleo celular. En particular, nosotros estudiamos la ruta de Calcineurina-NFAT, que implica la fosfatasa Calcineurina y unos factores de transcripción llamados NFATs.
La activación de esta ruta, por distintos estímulos extracelulares, se interpreta intracelularmente con una respuesta de activación de genes en el núcleo celular, desencadenándose procesos como la angiogénesis (o neo-formación de vasos) que están implicados en patologías tales como las retinopatías isquémicas, o los procesos de hipertrofia cardiaca e hipertensión. Estos procesos los estudiamos en distintos tipos celulares del sistema cardiovascular (endotelio, células de músculo liso, cardiomiocitos etc.), y también disponemos de modelos animales de enfermedad para todas estas patologías; con ellos analizamos los mecanismos de la enfermedad o la eficacia de dianas terapéuticas potenciales que surgen de nuestros estudios bioquímicos básicos o celulares.



¿Puede uno conservar o tener más ganas e ilusión, si cabe, por seguir en la investigación durante tiempo?

Yo opino que la investigación tiene un componente vocacional importante.
Muchas de las personas que nos dedicamos a esto, hemos mantenido esta actividad, que aún siendo dura en algunas ocasiones debido a problemas de estabilidad o financiación, se ha visto compensada por la ilusión y la satisfacción que nos produce trabajar en este oficio.
Cada fase es distinta, los inicios se viven de una manera diferente a las etapas en las que se madura científicamente y se consigue dirigir un grupo de investigación. Sin embargo, al menos en mi caso, todas las etapas han sido estimulantes y la ilusión y las ganas se mantienen. De hecho, es frecuente que este interés conduzca a un cierto grado de adicción al trabajo.



¿Qué satisfacciones te da el puesto de Profesor?

En realidad mi puesto administrativo es el de Profesor de Investigación del Consejo Superior de Investigaciones Científicas, del que en la actualidad estoy en excedencia voluntaria para trabajar en el Centro Nacional de Investigaciones Cardiovasculares (CNIC).
En cualquier caso, me gusta que este puesto contenga el nombre de “Profesor”, ya que denota una cierta labor docente.

En nuestro caso, esta labor pasa por adiestrar a la gente de tu grupo, dentro de la actividad investigadora, en el uso del método científico y en imbuirles un espíritu crítico para con sus resultados y los de los demás.
Por otro lado, para mí ha sido muy gratificante poder participar en la docencia en el tercer ciclo en la Universidad, ya que esto me ha permitido coordinar o participar en distintos Cursos de Doctorado.



Actualmente intervengo en la docencia y coordinación de un Master de Biología Cardiovascular de la Universidad Autónoma de Madrid, que impartimos en nuestro Centro.
También en su día participé en la docencia de la asignatura de Inmunología en la licenciatura de Bioquímica, impartiendo clases teóricas de Inmunología en la Universidad Autónoma de Madrid.

Pero de todas estas experiencias, la más gratificante, en mi caso, ha sido la de poder enseñar a un grupo reducido de alumnos, ya que me permite prestar más atención al alumnado que en el caso de una audiencia más numerosa, como la de las rebosantes aulas de la Universidad.
En cualquier caso, yo creo que enseñar, siempre te produce la sensación positiva de transmitir y comunicar experiencia y conocimiento a la gente. En cierto modo, esto se asemejaría al afán que el científico tiene por publicar, lo que aunque en un ámbito más general, también tiene por objeto difundir y transmitir conocimiento, en este último caso, el conocimiento relacionado con nuestros hallazgos.





Cuando uno se dedica a investigar, o a crecer como investigador, diría que es casi incompatible con la enseñanza.
 Enseñar es volver la vista atrás, aclarar dudas ajenas, ponerse en el lugar del alumno y avanzar desde su nivel. 
Por el contrario, aprender es mirar hacia adelante y desarrollar conocimientos propios.

En mi caso particular, la actividad docente no me supone demasiado tiempo y no incide significativamente detrayendo tiempo de mi actividad investigadora.
Muchos de mis compañeros y amigos son docentes en la Universidad. En general la docencia les resta bastante tiempo, y a veces, les resulta difícil encontrar todo el tiempo que necesitan para hacer la investigación que son capaces de realizar, sobre todo en áreas de trabajo muy competitivas.
Pese a ello, muchos de los docentes universitarios consiguen realizar trabajos iguales o mejores que los que nos dedicamos de manera casi exclusiva o exclusiva a la investigación. Esto significa que, aunque requiera más esfuerzo, no es para nada incompatible la docencia con una investigación al máximo nivel. Más bien al contrario, la actividad docente te ayuda a tener una perspectiva más amplia de la materia que impartes, y por tanto, facilita el ejercicio de interrelacionar distintas áreas para encontrar explicaciones a los problemas científicos que intentas resolver. La docencia en este sentido es un “plus”.
En este contexto, creo que es fundamental incorporar en España modelos de funcionamiento de otros países y liberar de forma significativa a docentes (o clínicos) que estén realizando investigación de calidad, son muchos los que lo hacen, y no se les trata como se merecen.
Existen ya iniciativas al respecto, pero son escasas y, hasta ahora, poco operativas.





¿Tendremos en un breve espacio de tiempo importantes avances ya aplicables?

En la salud se están produciendo, de forma continua y a veces incluso vertiginosa, muchos e importantes avances.
Realmente con esto sucede como con otras tantas cosas, el ritmo al que se producen estos avances es tan rápido que tenemos que tomar cierta perspectiva para evaluar la importancia de los mismos durante los últimos años.
Si comparamos, por ejemplo, las herramientas que ahora tenemos para la salud con las que teníamos hace tan sólo unos años, vemos que, en muchos casos, el resultado de los avances es notorio. Así por ejemplo, el SIDA ha pasado de ser una enfermedad mortal a una enfermedad crónica, si se trata adecuadamente.

Los anticoagulantes o las estatinas, que se usan para bajar el colesterol, han resultado de gran eficacia en enfermedades cerebrovasculares y cardiovasculares, y han aumentado considerablemente la esperanza de vida de la población.
Respecto al cáncer, también se están haciendo continuamente avances importantes, aumentando igualmente la esperanza de vida de estos pacientes de manera muy significativa. Quizás ahora, el área de trabajo que más expectativas ha creado está relacionada con el desarrollo de las medicina regenerativa.

La investigación con células troncales y su potencial regenerativo, es algo que todavía está en una fase incipiente, aunque muy activa.
Hay muchos y muy buenos grupos trabajando en todo el mundo para identificar, caracterizar y expandir este tipo de poblaciones celulares, y con ello poder abordar, entre otros, problemas relacionados con transplantes y regeneración de órganos. Existe un enorme potencial en el futuro relacionado con el desarrollo de la investigación en esta área de trabajo, que es, a medio plazo, lo más prometedor.



¿Puede que las mismas vacunas, al ser un producto químico, deriven en enfermedades aún desconocidas perjudicando al corazón?
En realidad, en corazón, más que de vacunas podríamos hablar de otras terapias, tales como las relacionadas con el desarrollo de la tecnología de las células troncales y el potencial que tiene la medicina regenerativa.
Por ejemplo, determinadas células troncales pueden tener la capacidad de repoblar zonas dañadas del corazón, como las que se originan tras la isquemia post-infarto.
En la actualidad se está trabajando activamente en ello, aunque quizás se hayan generado, como casi siempre ocurre con los descubrimientos recientes de gran impacto potencial, falsas expectativas a corto plazo, puesto que yo creo que aún, estos estudios están en una fase preliminar, que seguramente en el futuro van a rendir resultados de gran importancia y aplicabilidad, pero que a día de hoy, están solamente en una fase experimental, e incluso en animales aún no se han alcanzado los resultados óptimos en muchos casos.
Por lo tanto, yo creo que hay que recibir esta nueva área con esperanza, pero también con cautela y prudencia, considerando que son amplios los plazos necesarios para poder trasladar a los pacientes estos descubrimientos.




¿Por qué aparecen nuevas enfermedades además de lo anteriormente citado?

Muchas de las enfermedades que aparecen están relacionadas con la longevidad de la población. Enfermedades en la actualidad de gran incidencia y prevalencia en la población, aparecían raramente o simplemente no aparecían en el pasado.
La enfermedad cardiovascular, aunque tiene un componente genético, es en su mayor medida una enfermedad adquirida, y ciertamente los modos de vida y hábitos actuales inciden claramente en su aparición.
Ciertamente, la naturaleza, a lo largo de tantos años, no nos ha diseñado para llevar la vida sedentaria que llevamos, el tipo de alimentación que tomamos o para afrontar el estrés al que estamos sometidos.
También el deterioro del medio ambiente, consecuencia de nuestra conducta con la naturaleza, incide y puede ser una fuente potencial de problemas para la salud, que aún serán más graves en el futuro.



¿Cómo piensa un investigador?
En términos generales, yo diría que un investigador piensa como cualquier otra persona de otra profesión.
Es posible que el uso habitual del método científico pueda llevar a alguno de nosotros a ser más escépticos que el resto de la población en muchas materias, y quizás también debido a la dedicación al oficio, más obsesivos con nuestro trabajo.





ENTREVISTA POR NURIA SANTOS

1 comentarios:

Beatriz V.P. dijo...

Guau! me ha encantado esta entrevista! el de la investigación, y más en bioquímica resulta tan extraño y ajeno cuando no lo conoces que poder espiar un poquito gracias a ti es una maravilla!! me ha encantado, y enhorabuena a Juan Miguel por esa doble labor docente e investigadora que realiza! Como muy bien dice, eso viene de vocación!

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